R E I K I

Todos podemos utilizar las manos para armonizar nuestro cuerpo con nuestra mente, para dedicarnos un tiempo a estar en paz y en armonía.
Una forma de conseguirlo es con Reiki, uno de los sistemas de curación por imposición de manos más extendido en todo el mundo. Se aplica con fines curativos y afecta al cuerpo, a la mente y al espíritu. Es capaz de abrir la mente a las causas de la enfermedad y el dolor, acelerando así la autosanación.
En nuestro interior, como a nuestro alrededor, flota una especie de electricidad universal libre. Esta luz puede agotarse, especialmente si se lleva un ritmo de vida estresante y nuestro cuerpo carece de buena salud. Mediante el reiki se experimenta una regeneración, de manera que la buena salud permanece o se puede obtener un exceso de “ki” o de energía.
Precisamente, el término Reiki consta a su vez de “Rei” es energía cósmica, invisible y omnipresente; “ki” designa la fuerza canalizada al interior del ser humano. Reiki es la unión de los dos principios, es Energía Vital Universal. La energía fluye a través de las manos del sanador actuando en todas las dimensiones del ser humano: física, mental, emocional y espiritual.
SUS RAICES
En la India, hace miles de años, existían métodos que activaban y armonizaban nuestra energía natural.
A mediados del siglo XIX, el Dr. Mikao Usui, un erudito japonés, redescubrió la clave para aplicar la energía universal a una serie de símbolos de los textos del antiguo sánscrito en sutras de origen tibetano, a lo que llamó Reiki.
A su muerte, su principal discípulo, el Dr. Chujiro Hayashi, le sucede como maestro Reiki. En 1935, la señora Hawayo Takata, una joven americana de origen japonés, fue la difusora del Reiki por Estados Unidos.
LOS EFECTOS DEL REIKI
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Se despiertan y se estimulan las fuerzas intrínsecas de curación.
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Se equilibran los circuitos energéticos y las funciones metabólicas del cuerpo.
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Se liberan las emociones reprimidas, armonizándose en el proceso la esfera psicoafectiva de la persona.
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Se alivian las tensiones neuromusculares y los dolores de todo tipo.
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Aumenta el nivel de energía, proporcionando vitalidad física y anímica.
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Se produce un estado de profunda relajación, de calma mental y tranquilidad de espíritu.
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Se desarrolla y expande la conciencia a través de un proceso de autoconocimiento.
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Se descubren las causas del malestar del cuerpo-mente, llegando así a la raíz de la enfermedad.
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Se sana el ser en su totalidad.
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Es posible vivir experiencias personales como emociones y estados anímicos, ensueños, imágenes y visualizaciones, mensajes del inconsciente, memorias de vidas pasadas, momentos de comprensión…

